23 octubre, 2006

Está decidido

Está ya decidido. A partir de ahora haré una división entre la gente que servirá para elegir a mis amistades: los que utilizan paraguas y los que no.
Es increíble como puede haber gente que, con la excusa de protegerse del agua, dé rienda suelta a lo que de siempre ha sido su vocación (y en muchos casos lo único que saben hacer bien en su miserable vida), sacar ojos, tirar gafas, golpear la cabeza de los demás, ...

Y me pregunto yo, con todo lo que ha avanzado la ciencia, ¿no ha habido nadie capaz de inventar un puto paraguas sin varillas? No me lo creo. CONSPIRACIÓN MUNDIAL.
MUERTE AL PARAGUAS

07 octubre, 2006

Me doy miedo

Después de la tormenta llega la calma a este blog.

Pues bien, me preocupa una revelación que tuve ayer cuando iba tranquilamnte sentado en el metro. A mi siempre me han parecido absolutamente iguales todos los niños pequeños, los bebés, los que van indefectiblemente unidos a la silla o a los brazos de los padres pero ayer, mientras iba sentado en el metro, tenía delante a uno de esos especímenes y me dije: Joder qué cosa más fea, y ya uniendo ideas y recordando momentos y pensamientos anteriores me di cuenta de que esa unidad que creía inquebrantable resulta que no lo es tanto y ¡hay bebés que me parecen monos y otros que me parecen horribles! Eso sí, la inmensa mayoría me siguen pareciendo iguales.
Afortunadamente esto me sucede cuando no tengo pareja ni posibilidad de caer en el error de encargar una de esas cosas. Si no, vaya usted a saber.

Por si acaso, y como esto ha sido muy corto, me permito recordar un aforismo del más grande:

Se dice que se está harto de los hombres cuando ya no se puede digerirlos, mientras se tiene el estómago lleno de ellos. La misantropía no es sino la consecuencia de un amor demasiado glotón a la humanidad, de una antropofagia.