20 mayo, 2007

Maldición de Solón

Ayer, cuando llegué a casa, y tras un día un tanto estúpido, plasmé una idea que llevaba un tiempo queriendo realizar.
Ante la inmediata salida de mi casa de una serie de libros (para recalar en otras manos), plasmé en ellos una maldición que me hubiese gustado que se me hubiese ocurrido mucho antes. Esta es:


Hola. Buenas.
Este libro contiene la maldición de Solón. Una vez leído has de pasarlo para que nunca muera olvidado en una estantería.


Esto lo hago porque me parece egoista conservar un bien que puede ser aprovechado por otros solo por el hecho de que "yo fui quien pagó ese bien". Desde hace bastante tengo una costumbre que creo que debería extenderse más entre la gente, sobre todo ahora que tanto reclamamos la libertad para compartir nuestros archivos por internet y tanto criticamos a sanguijuelas como la sgae.
Como decía, desde hace bastante tiempo, cuando leo un libro, no lo dejo ahí acumulando polvo en una estantería para poder decir a quien entre en mi casa: mira que de libros tengo. Salvo que un libro me impacte mucho mucho (en lo que llevo de vida habrá sido una docena), que entonces sí que lo conservo, pasa a ser un candidato a salir de mi casa en dirección a otras manos y otros ojos que lo van a saber valorar y lo van a volver a utilizar.
Son dos de las cosas que más bellas me parecen en esta vida: compartir y regalar fantasía-aventura-cultura-sueños-emoción.



pd. ya puestos, me pongo a recordar aquellos libros que sí que guardo: una edición concreta del Manifiesto Comunista con una introducción histórica cojonuda, la edición bicolor del Círculo de Lectores de La Historia Interminable, El Señor de los Anillos, Réquiem por un campesino español, Un mundo feliz, Momo, y alguno más.

18 mayo, 2007

Ella

Ayer tomando unas cañas en Lavapies se acercó un ranchero (del os que tocan rancheras), con gorro y todo, y se puso a cantar la que sigue, pero despacito y con acento mexicano.

http://www.goear.com/listen.php?v=f4995e8

Me canse de rogarle, me canse de decirle
Que yo sin ella de pena muero
No quería escucharme, si sus labios se abrieron
Fue pa decirme ya no te quiero

Yo senti que mi vida, se perdía en un abismo
Profundo y negro como mi suerte
Quise hallar el olvido al estilo Jalisco
Pero aquellos mariachis y aquel tequila
Me hicieron llorar

Me canse de rogarle, con el llanto en los ojos
Alcé mi copa y brinde por ella
No podía despreciarme era el ultimo brindis
De un bohemio por una reina

Los mariachis callaron, de mi mano sin fuerza
Callo mi copa sin darme cuenta
Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza
Pero ya estaba escrito que aquella noche perdiera su amor

Yo sentí que me vida se perdía en un abismo
Profundo y negro como mi suerte
Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza
Pero ya estaba escrito que aquella
Noche perdiera su amor

Los mariachis callaron
De mi mano sin fuerza cayo mi copa sin darme cuenta
Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza
Pero ya estaba escrito que aquella noche
Perdiera su amor

Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza
Pero estaba escrito que aquella noche perdiera su amor
Me resultó más que curioso cuando se puso a cantar y reconocí la canción.

14 mayo, 2007

Escúchalo

Podrán cortar todas las flores
pero
nunca
podrán impedir
la primavera

01 mayo, 2007

Queimada

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte, foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente, quedando asi purificadas.
E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.